Viendo las reseñas, me da la sensación que no he ido al mismo restaurante que los que puntúan con un 5.
Y siendo sincero, no esperaba mucho, pero tampoco esperaba tan poco.
Mira que intento ponerme en la piel de la otra persona, pero es que la experiencia no había por donde cogerla.
Atención desganada no, lo siguiente. Los bocadillos tenían bastante margen de mejora. Techos cargados de humedad, carteles por el suelo, señores discutiendo a viva voz en la barra... Y los precios, tampoco es que haya sido económico. Casi 10€ por un desayuno que ni por calidad, ni por cantidad lo merecía y que me ha hecho irme con una sensación agridulce.