En plena playa de Torre de Benagalbón, este bonito chiringuito nos ofrece una carta amplísima, en la que encontramos sugerencias, entrantes, ensaladas, pescados, mariscos, pescados espetados, hamburguesas, carnes, etc. Acudimos para comer, optando por media ración de hummus, dos alcachofas confitadas en base de ajoblanco, una ración de rosada a la plancha y una ración de espeluznao frito (rejos). Con una tarta de la abuela, dos vasos de gazpacho, una pinta de cerveza y un café con leche, la cuenta sumó 54,75 € para tres comensales. Todo muy bien, buena atención, comida de muy buena calidad y precio muy razonable. Para volver.