Llevo viniendo a El Navío desde hace casi 30 años y sigue siendo un lugar insuperable. Es un restaurante familiar donde siempre nos hacen sentir como en casa, con un servicio cercano y amable que marca la diferencia.
La calidad del producto es siempre de 10: los mariscos fresquísimos, el arroz con bogavante que nunca falla, los callos, y los postres de Francis que son el broche perfecto para cualquier comida. Solo con ver la vitrina de marisco ya sabes que aquí se come bien.
Un detalle que valoro mucho es que tienen opciones sin gluten: cerveza, pan y fritura, algo que no es fácil encontrar en un sitio especializado en mariscos.
La relación calidad-precio es inmejorable. Para mí, El Navío no es solo un restaurante, es un sitio de referencia al que siempre quiero volver. Muy recomendable.