Pasamos el fin de semana allí y, aunque al principio todo parecía ir bien, la experiencia acabó siendo bastante decepcionante. Pagamos parking, pero cada vez que queríamos entrar o salir teníamos que llamar por teléfono porque no estaban pendientes del timbre, lo que resultaba muy incómodo.
La limpieza de la habitación dejaba que desear, con varios detalles mejorables… incluso llegamos a encontrarnos una araña, lo que no da precisamente buena sensación.
Para rematar, el día de salida hubo un problema con la cuenta: solo habíamos consumido una cerveza, pero nos cobraron además dos aguas con gas y un batido de proteínas. Al comentarlo, nos dijeron que no podían hacer nada, lo cual nos dejó bastante sorprendidas y molestas.
En general, la experiencia no estuvo a la altura y creemos que hay varios aspectos importantes que deberían mejorar para que sea un lugar recomendable.