Mi pareja y yo fuimos a pasar una noche y al llegar para hacer el checkin nos hicieron esperar media hora porque nos dijeron que la habitación aún no estaba terminada aún avisando de que nos faltaban 15 minutos para llegar. No contentos con ello el trato del personal, quien nos atendió, fue una camarera seca y maleducada. Lo dejamos pasar y no dijimos nada, y fuimos a nuestra habitación. Esta habitación parecía que estaba muy limpia y estaba todo en orden, aunque demasiado pequeña, hasta que subimos el stock y nos dimos cuenta que en la pared había sangre, y lo volvimos a dejar pasar. Nos fuimos y a la noche volvimos a dormir, si se puede decir dormir, ya que no pegamos ojo porque se escucha todo el rato la puerta de entrada y salida, a parte de la gente que pasa constantemente por la calle. Y lo peor de todo, para rematar la noche, fue encontrarme pelos en las almohadas y varias manchas grandes de sangre en las sábanas.
Espero que entiendan que no cambiaron las sábanas de los anteriores huéspedes a los siguientes, imagínense la nochecita que pasamos porque ni había mantas para poder poner encima ni estaba la recepcionista ni nadie para que nos solucionara el problema.
A todo esto añadir que son un poco escuetos con el jabón de manos, que ni había.
Sin duda no volveré jamás