Experiencia absolutamente vergonzosa.
Acudí a la tienda el 19 de junio después de la despedida del equipo y llevaba puesta mi camiseta. Nada más entrar, el dueño me preguntó si la camiseta era mía y llegó incluso a exigirme que le enseñara que no llevaba otra debajo, insinuando claramente que podía haberla robado. Nunca me había sentido tan humillada y tratada con tanta desconfianza en un establecimiento.
La situación continuó cuando me llamó la atención por coger unas camisetas para verlas, alegando que si las movía la gente no las veía, cuando la tienda estaba completamente vacía. Un comentario absurdo y fuera de lugar hacia una persona que simplemente estaba mirando productos con intención de compra.
A pesar del trato recibido, terminé realizando una compra de cerca de 200 €. Viendo ahora cómo me trataron desde el primer momento, me arrepiento profundamente de haber dejado mi dinero en este negocio.
No es la primera vez que tengo una mala experiencia con esta persona, pero sí será la última. Ya evitaba acudir a esta tienda por encuentros anteriores, y después de lo ocurrido tengo claro que no volveré jamás.
Un trato al cliente nefasto, basado en la desconfianza, la prepotencia y la falta de educación. Si así es como se trata a quienes entran por la puerta con intención de comprar, desde luego hay establecimientos mucho más merecedores de mi dinero.