Joyería de 10*. Siempre agradables, siempre dispuestos. Resolutivos y rápidos. Sus diseños son una maravilla, captan a la perfección lo que buscas.
Da igual que llegues en el último minuto buscando algo concreto. Buscan la manera de solucionar el problema. Y encima, sin que se les caiga la sonrisa. La cara visible con la que más he coincidido es con la de Adriana, pero me consta que, cuando llama por teléfono al taller, al otro lado hay otra persona con ganas de solucionar nuestra prisa o nuestro deseo.
Cada vez que llevo puesto alguna pieza de ellos, sé que me van a preguntar por su procedencia, al igual que sé que regalar cualquier cosa de Hago, será un acierto.
Además sus materiales son de muchísima calidad. Pocos habrá más despistados que yo, que olvidó quitarme pendientes, colgantes, pulseras, o anillos antes de ducharme o bañarme en el mar y todavía no tengo ninguna que se me haya estropeado.
Llevamos muchos años entrando por la puerta de esta joyería en paseo de Sancha, y así seguiremos mientras podamos.
Las fotos son solo las que llevo puestas hoy, pero tengo muchísimas más.