El otro día pedí un Campari Naranja en la Chiringa a un señor que me parece que era el encargado. El cóctel era un poco amargo y le pedí que me echara un chorrito más de zumo exprimido que le quedaba en la jarrita. A las 23.15 nos pusieron la cuenta en la mesa sin haberla pedido, con nuestras copas aún medio llenas. Hasta aquí, vale, se ve que un viernes por la noche cierran pronto y no lo sabíamos. La cuestión es que me cobraron 9 euro por el campari con zumo de naranja. Le dije a la camarera que me parecía bastante caro y me dijo que el precio normal eran 6 euro y por el extra de naranja son 3 euros más. En fin, supongo que creían que eramos turístas ya que somos extranjeras y no se esperaban que vivimos aquí y sabemos perfectamente lo que pagamos normalmente en los sitios. Una pena que intentan colártela de esta forma tan cutre. No volveré más. Lo siento mucho pero no me gusta nada que intenten tomarme el pelo.