Buscando un sitio para cenar, acabamos en este restaurante porque nos gusta la comida china. Íbamos 6 personas y, sinceramente, ninguno fuimos capaces de terminar los platos; algunos ni siquiera llegaron a empezarse.
La comida tenía una calidad pésima: claramente recalentada en microondas, caliente por fuera y fría por dentro, con cantidades ridículas. Algunas raciones incluso presentaban marcas evidentes de haber estado almacenadas en tuppers.
Lo peor no fue únicamente la comida, sino la actitud de la dueña. Al comunicarle nuestra insatisfacción, en ningún momento intentó ofrecer una solución o mostrar interés por lo ocurrido; su única preocupación era cobrarnos la cuenta completa.
Cuando solicitamos la hoja de reclamaciones, se hacían los locos y solo decían "paga, paga", por lo que nos vimos obligados a llamar a la policía para dejar constancia de lo sucedido. Curiosamente, fue en ese momento cuando intentaron negociar el importe de la cena antes de la llegada de los agentes ya que carecían de hojas de reclamaciones.
Además, trataron de restar importancia a la opinión e insatisfacción de mi hijo de 6 años (el cual estaba llorando por la tensión) alegando que “no había pedido menú”, cuando realmente estaba compartiendo la comida con su madre. Un comentario fuera de lugar y totalmente carente de empatía.
Podría añadir más de lo oído durante la disputa sobre irregularidades en el negocio, pero eso ya no es asunto mío.
Experiencia lamentable de principio a fin. No volveremos y, desde luego, no lo recomendamos.