Visitar Lacal en Nerja ha sido una experiencia fantástica desde el primer momento. La ubicación es simplemente perfecta: en plena calle, con un ambiente muy agradable que invita a sentarse, relajarse y disfrutar. El local tiene el tamaño ideal, lo suficientemente amplio para sentirse cómodo incluso yendo con niños, sin sensación de agobio y con espacio para comer tranquilamente en la mesa.
El servicio merece una mención especial. Son increíblemente atentos y rápidos. Un detalle que nos sorprendió fue que, al caerse un tenedor, antes de que siquiera lo pidiéramos ya estaban trayendo otro. Esa clase de gestos marcan la diferencia y hacen que uno se sienta realmente bien atendido.
En cuanto a la comida, pedimos varios entrantes y un arroz para compartir. Todo llegó en su punto, bien presentado y con un sabor excelente. Pero si hay algo que destacar por encima del resto, sin duda es el arroz: delicioso, equilibrado y con ese toque especial que hace que quieras repetir. Es de los que se recuerdan.
Además, la ubicación ofrece ventajas prácticas: el aparcamiento está muy próximo, lo cual se agradece mucho en una zona tan concurrida, y el restaurante está a un paso del Balcón de Europa, lo que lo convierte en una parada perfecta antes o después de un paseo.
En definitiva, una recomendación de manual para cualquiera que visite Nerja. Gran comida, mejor servicio y un entorno inmejorable. Volveremos sin duda.