Fuimos de casualidad y no pudo ser mejor casualidad . Para empezar destacó el trato ejemplar y amable del personal , le
Ponen ese puntito de pasión de la gente que disfruta de su trabajo , no de los que están por estar . Otra cosa que nos gustó mucho es que puedes pedir tapa de casi toda la carta Lo que te permite probar muchas cosas sin tener que llenarte . Todo estaba espectacular , croquetas caseras ,el parmentier y los boquerones una pasada . Pero donde de verdad a mi parecer destacan es en sus guisos , parece que estás en casa de tu abuela comiendo los guisos de toda la vida , que cosa más rica , de verdad que merece mucho la pena parar y probar esas lentejas o su guiso de chocos, o esa carrillada que se deshace en la boca . Un 10 para el personal y para esa cocina que está a tope de trabajo y le pone ese poquito de amor en cada plato .