Estábamos visitando el pueblo y qué sorpresa más agradable fue encontrar este local para comer. Desde el primer minuto nos atendieron con sonrisas y una simpatía que nos hizo sentir como clientes habituales. Íbamos con nuestro pomerania y no hubo ningún problema para acceder al interior.
La comida es excelente, los precios razonables y el servicio impecable: personal atento, educado y con mucha clase. Además, el lugar es muy limpio y acogedor, lo que suma aún más a la experiencia.
Nos ha encantado. Sin duda repetiremos en nuestro próximo viaje!