Me llamó la atención las antigüedades colocadas entre prendas y maniquíes con las que adornan el escaparate, y entré para ver las del interior. No tenía intención de comprar ropa, pero me gustó un pantalón vaquero que tenía, bonito y de calidad a un precio muy razonable, y decidí probármelo.
El nivel exacto de atención personal de Tamara Santana, ni insistiendo ni pasando de todo, con la amabilidad y la respetuosa educación de trato hizo el resto para que me lo comprase.
Estoy contento con la compra y ahora es una de mis tiendas habituales.