Si estás por la zona, El Cachalote es una parada obligatoria. Mi recomendación es hacer reserva, ya que suele tener bastante afluencia de público. Nosotros fuimos sin reservar y, aun así, solo tuvimos que esperar unos 20 minutos para conseguir mesa.
La accesibilidad para personas con movilidad reducida es muy buena, algo que siempre se agradece. Queríamos probar un plato típico de la zona y nos decidimos por los espetos. Solo puedo decir una cosa: las sardinas estaban espectaculares, en su punto y con un sabor increíble.
La atención de todo el equipo fue excelente. Quiero destacar especialmente a Javi y Óscar, los espeteros, que no solo preparaban los espetos de maravilla, sino que además me permitieron acercarme a las brasas para conseguir la toma perfecta de unas fotografías. Ambos fueron muy amables, cercanos y transmitían esa simpatía que hace que la experiencia sea todavía mejor.
También quiero mencionar a Carolina, que nos atendió de forma impecable desde que llegamos hasta que nos fuimos. Muy profesional, cercana y pendiente de que no nos faltara de nada.
Y, por supuesto, a Mario, nuestro camarero, siempre atento, servicial y con una sonrisa.
En definitiva, un sitio donde se come muy bien, con un ambiente estupendo y un equipo humano de diez. Recomendable al 100% si visitas la zona.