legar hasta aquí para encontrarte el local cerrado a cal y canto y con un cartel que básicamente dice que el sitio está “muerto” es una experiencia difícil de olvidar… pero no por las razones correctas. Si esto pretende ser humor, marketing o una metáfora artística, se han pasado tres pueblos. Si es dejadez, directamente roza el insulto al cliente.
Ni un horario claro, ni un aviso decente, ni una mínima explicación. Solo la sensación de haber perdido el tiempo y de que a la empresa le da exactamente igual. En un negocio de copas, donde se supone que se vende ambiente, ganas de vivir y buen rollo, encontrarte con un mensaje tan cutre y deprimente es todo lo contrario a lo que uno espera.
Si el local está cerrado, se dice. Si ha quebrado, se informa. Pero jugar a lo “estamos muertos” sin contexto ni respeto es una falta de profesionalidad enorme. Da la impresión de que el sitio está abandonado tanto física como mentalmente.
Desde luego, no volveré a intentarlo. Y si esta es la imagen que quieren dar, lo están consiguiendo: un negocio muerto… pero de credibilidad.