Ayer lunes sobre las 20:30 acudimos a la tienda de Zara del centro de Málaga (Liborio García) para realizar una devolución y consultar una talla de un jersey de temporada. En caja había una trabajadora morena con el pelo largo y ondulado con mechas que tardó un poco en atendernos, algo que entiendo porque estaría organizando su trabajo.
Sin embargo, cuando llamó a una compañera morena, de estatura media-alta y pelo corto para consultarle la talla, el trato fue muy desagradable. Sin mirarnos a la cara y de forma bastante seca, nos dijo que no quedaba talla. Me sorprendió porque es un artículo de temporada, así que pregunté si estaba disponible online y respondió que tampoco. En ese mismo momento lo comprobé personalmente y sí aparecía disponibilidad en talla S.
También pregunté si quedaba en otras tiendas y, en un primer momento, respondió que no. Tras insistir, dijo primero que en La Cañada y después que en Larios Centro, marchándose sin darnos más explicación ni mirarnos.
He trabajado durante cinco años en Inditex (en Oysho) y sé cómo funcionan el sistema interno y la aplicación. Precisamente por eso me sorprendió aún más la falta de interés y de profesionalidad. Entiendo que todos podemos tener un mal día, pero el trato al cliente debe ser correcto y respetuoso, especialmente con personas que somos clientas habituales de esta tienda.
No se trata de no tener una talla concreta, sino de la actitud y las formas. Una atención más amable y profesional marca completamente la diferencia en la experiencia de compra.